ARCOS DE LA FRONTERA; ruta de los pueblos blancos de Andalucía

17 septiembre, 2013 at 8:04

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Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

Hoy vamos a mostrarte el pueblo ARCOS DE LA FRONTERA (Cádiz), puerta de entrada a la Ruta de los Pueblos Blancos y considerado como uno de los pueblos más bellos de España.

A través de estrechísimas y empinadas calles y bajo antiguos arcos, el visitante se aproxima a su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico, donde se conservan joyas monumentales como el Castillo de los Duques (s. XV), la Puerta de Matrera (ss. XI-XIV) y los restos del recinto amurallado, sus palacios y casas señoriales, la Basílica de Santa María, la Iglesia de San Pedro, además de numerosos templos, capillas y conventos. Estos edificios acogen las valiosas imágenes que en Semana Santa desfilarán por las calles de la población en un fiesta que está declarada de Interés Turístico Nacional.

Las panorámicas más sobresalientes de su singular silueta pueden obtenerse desde la carretera de Paterna y Alcalá de los Gazules al Sur, la carretera de Algar y El Bosque por el Noroeste y el Este, el acceso desde Jerez de la Frontera por el Oeste y el antiguo camino de Bornos y el acceso desde el embalse de Arcos por el Norte.

Esta ciudad también tiene un enorme interés arqueológico, dado que la depresión del río Guadalete en el sector de Arcos de la Frontera, según estudios recientes de las ocupaciones humanas en el transcurso de la Prehistoria, tanto en sus etapas más antiguas como ya en el comienzo de la época histórica, registran importantes asentamientos post-paleolíticos, que abarcan desde el inicio de las primeras comunidades de agricultores y ganaderos incipientes hasta un desarrollado control del territorio por parte de las sociedades jerarquizadas de la Edad del Bronce.

El momento de máxima ocupación del territorio arcense, lo constituye el mundo romano. Desde el siglo II antes de Cristo se puede constatar su presencia; sobre todo los primeros asentamientos coinciden con aquellos lugares que estratégicamente están mejor situados. En el siglo I de nuestra era se produce una ocupación total, coincidiendo con la Pax romana.

Tampoco podemos olvidar la decisiva configuración de Arcos en la época musulmana, el trazado de sus calles, el alcázar militar, la muralla, los molinos, etc…; cuando incluso llega a ser reino de Taifas; o la densa crónica castellana, auxiliada por sus privilegios que aún se conservan en el riquísimo archivo municipal, mientras el pueblo se desborda de sus murallas y la creación de templos o la instalación de órdenes religiosas llega a su cenit desde el siglo XV al XVIII.

Como quiera que sea, Arcos es una ciudad que merece la pena visitar despacio, descubrir sin prisas, penetrando en sus laberínticas callejuelas, en sus empinadas cuestas para recibir el regalo de un atardecer desde algún mirador, o escuchar el armonioso sonido de sus campanas, curiosear sus patios y sus edificios tan representativos de la arquitectura vernácula en la Baja Andalucía, asistir a alguna de sus fiestas típicas y sobre todo deleitarse con la plenitud de la primavera en su Semana Santa, declarada de interés turístico.

Artesanía

Arcos de la Frontera, ocupa el quinto lugar dentro de la estructura básica del sector artesano en la provincia de Cádiz tanto en número de talleres como en volumen de producción. Es por tanto una población donde la artesanía rica y variada, va alcanzando considerables cotas de desarrollo y despegue hacia el mercado.

De las distintas modalidades de productos artesanos arcenses, destacamos las siguientes: telares, guarnicionería, cerámica, cerrajería, esparto… o los típicos dulces arcenses, a caballo entre una gastronomía exquisita y el esmero que requiere cualquier tradición artesano, entre ellos los pastelillos y pastas de las Monjas Mercedarias, los conocidos bollos de Semana Santa que se elaboran durante todo el año y pueden encontrar en las diversas pastelerías de Arcos.

Bodegas de Vino

Finca REGANTÍO VIEJO: sobre un bello aljarafe de viñedos, a ciento cuarenta metros de altitud se sitúa la finca Regantío, con sus 185.000 cepas que producen el primer vino tinto andaluz y un exquisito vino blanco. En nuestros viñedos las variedades Cabernet-Sauvignon, Merlot y Syrah maduran sobre una tierra sometida a una insolación controlada mediante una poda adecuada, además de todas las labores necesarias para mantener una producción adecuada, con la finalidad de obtener uvas con el grado, acidez y estructura tánica óptimo para la elaboración y crianza de nuestros vinos.

La Finca Regantío Viejo abre unas nuevas posibilidades dentro del ámbito del vino y el turismo. Ponemos a su disposición nuestras instalaciones para que se adentre en las curiosidades de este mundo singular, conocerá las labores y el proceso de producción de nuestros vinos y disfrutará de un entorno inigualable en el que se encuentran ubicados nuestros viñedos. Guiado por un personal conocedor de este medio, disfrutará de una visita que le llenará de satisfacción..


OLVERA: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

5 noviembre, 2018 at 13:57

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Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

Nuestro siguiente punto a visitar es Olvera (Cádiz), localidad que está incluida en la comarca de la Sierra de Cádiz, y dentro del partido judicial de Arcos de la Frontera. Olvera obtiene el título de ciudad en el año 1877 concedido por Alfonso XII.

Este pueblo está considerado la puerta al Parque Natural de la Sierra de Grazalema y es uno de esos pueblos imprescindibles en la ruta de los pueblos Blancos de la sierra de Cádiz.

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Foto de Francesc Morera

Olvera vive sobre todo del olivo, del cual se ha creado la denominación de origen Sierra de Cádiz. Este bonito pueblo tiene una gran peculiaridad y es que por él transcurre la Vía Verde de la Sierra, la única ruta declarada de interés turístico en Andalucía.

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en el año 1.983, es la segunda declaración de la demarcación de los Pueblos Blancos después de Arcos de la Frontera.

El casco histórico de Olvera es un bello entramado de calles, edificios y plazas, enclavado en un risco, y con un aire medieval que recuerda su época árabe. Recomendamos el paseo por la Calle Llana en dirección a la plaza de la Iglesia.

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El Barrio de la Villa se asienta sobre lo que era el primitivo casco de la ciudad antigua. En su trazado laberíntico y jalonado de lienzos de muralla se abren paso la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Encarnación y el castillo, fortaleza musulmana del s. XII que aún conserva muros, torreones y la Torre del Homenaje.

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Donde se eleva el castillo, el popular Paseo de Ronda y un espectacular subterráneo nos llevan a lo alto de su torre del homenaje donde las vistas son, simplemente, espectaculares. Por el pueblo hay varios miradores, como el del Sagrado Corazón de Jesús, que os dará la sensación de que tanto iglesia como castillo flotan sobre una nube blanca de preciosas casas encaladas.

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Ya en las afueras encontramos el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios y el Convento de Caños Santos.

Una visita al Museo “Olvera. La Frontera y los Castillos», ubicado en el magnífico edificio de la Casa de la Cilla, permitirá al visitante conocer el importante papel que jugó la serranía gaditana como frontera en el reino nazarí.

Origen e historia de Olvera

Por su situación estratégica fronteriza, Olvera ha sido desde la Prehistoria lugar elegido para los asentamientos humanos. Los restos arqueológicos hallados en el casco urbano y en los alrededores (Sierra de Líjar) así lo atestiguan.

Su historia se presenta llena de incógnitas e interrogantes, siendo para algunos la Hippa o Hippo Nova que Plinio menciona en su “Historia” y para otros una mansión romana, Ilipula Minor, en el itinerario de Cádiz a Córdoba. Se carece de otras noticias de las épocas romana y visigoda y ya en las crónicas musulmanas aparece como un enlace fronterizo en la zona avanzada del poder musulmán en la serranía (Wubira o Uriwila).

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Su origen se dio en torno a la Fortaleza construida en el siglo XII, y a partir de su ubicación, y siguiendo la pendiente, fueron construyendo la villa, un entramado irregular en el que hoy día atesora desde históricos caseríos y viviendas solariegas, a rincones, callejones y castillos con encanto. Conserva aún los restos de su recinto amurallado que protegían todo este Conjunto Histórico-Artístico, desde las cuales se contemplan vistas sin igual de nuestra Comarca.

La fortaleza de Olvera será ocupada por primera vez en 1327 por las tropas del rey Alfonso XI. Ocupada la villa, los cristianos organizan su asentamiento, lo que se lleva a cabo mediante la “Carta de Población” otorgada el 1 de agosto de ese mismo año (1327).

En el año 1407 el señorío de Olvera pasará a formar parte de las posesiones de los Stúñiga (o Zúñiga). Posteriormente es vendida a los Téllez Girón que, convertidos más adelante en los Duques de Osuna, serán los señores de la villa hasta el siglo XIX.

Olvera comienza el siglo XVIII con los problemas derivados de la ocupación francesa de la Península. Será sede de un destacamento de las tropas napoleónicas, que se verá constantemente hostigado por las partidas de guerrilleros que se organizan en el pueblo y sus alrededores hasta la retirada francesa en 1812. La centuria avanza y algunos de los episodios de gran trascendencia en la historia de España, tuvieron eco en Olvera, como la revolución de septiembre de 1868, conocida como “La Gloriosa”.

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EL BOSQUE: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

2 febrero, 2015 at 19:47

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Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

Como puerta al parque natural Sierra de Grazalema, en plena Sierra de Albarracín, junto al río Majaceite y rodeado de valles se nos aparece el pueblo EL BOSQUE (Cádiz), el que fuese casa de retiro señorial de los Duques de Arcos de la Frontera, con sus calles blancas salpicadas de fuentes y flores.

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Este río es el coto truchero más meridional de toda Europa, de ahí que sea la trucha la protagonista en los platos de los bosqueños.

Su término municipal limita al norte con Prado del Rey; al sur con Ubrique; al este con Benaocaz y Grazalema; y al Oeste con Arcos de la Frontera.

El Bosque cuenta con el Premio Provincial de Embellecimiento al estar rodeado de espacios naturales de gran valor paisajístico. Se encuentra enclavado entre frondosos bosques y salpicado de manantiales de aguas medicinales, configurándose como un entorno atractivo para las actividades de turismo activo.

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Además de disfrutar de su entorno, una vez en el municipio, encontramos monumentos destacados como la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, lugar donde veneran al patrón de la localidad, San Antonio de Padua.

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Su Palacio Ducal es una muestra de arquitectura defensiva militar del siglo XV y XVI, aunque actualmente es propiedad privada y el torreón y la alberca se encuentran ya en ruinas.

El callejón de la Fragua, la Fuente del Rodezno y el Molino de Abajo completan un recorrido de lugares interesantes que visitar en El Bosque. Mención especial merece este molino que data del siglo XVIII, pues se conserva en perfecto estado y los visitantes pueden ser testigos del funcionamiento real de este tipo de construcciones históricas.

Se pueden realizar actividades muy diversas en El Bosque. A los deportes aéreos hay que sumar las diferentes rutas de senderismo por parajes que rodean la localidad. Todas ellas tienen al río Majaceite como referencia principal. Son la ruta El Bosque- Benamahoma, el Camino de los Pescadores y el Sendero de la Pedriza. Al principio de estos senderos encontramos el Jardín Botánico, parada recomendada para los amantes de la naturaleza. Estas rutas se pueden realizar también a caballo o en bicicleta.

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Las ruinas del Castillo de Tavizna, a tan sólo 5 Km. de la villa, son también una buena propuesta para ampliar nuestras visitas de la zona.

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Sus fiestas patronales son en junio, cuando se celebra además la romería de San Antonio de Padua, llevando a la imagen en procesión hasta el manantial de Los Cañitos. Resulta muy curiosa también la celebración del llamado Domingo de Piñatas, en carnaval, pues la gente del pueblo disfraza cántaros de barro y los llena de caramelos, los cuelgan en los balcones y un lugareño los rompe.

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PRADO DEL REY: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

20 octubre, 2014 at 17:58

PRADO DEL REY

Pensar en Andalucía es llenarse de los colores de las buganvillas y gitanillas, del blanco de sus paredes encaladas, del azul profundo de sus mares bajo el sol. Así, la conocida como Ruta de los Pueblos Blancos nos lleva a recoger un sinfín de imágenes populares salidas del corazón mismo de Andalucía.

Esta ruta es una de las más conocidas y cada año, miles de viajeros se dispersan por los caminos andaluces haciendo su recorrido. Es una red de caminos que nos llevan a unos 20 municipios de las provincias de Cádiz y Málaga. Pueblos y ciudades que comparten esas casas con fachadas de blanca cal tan características en gran parte de la comunidad andaluza.

El siguiente pueblo de nuestra ruta es PRADO DEL REY (Cádiz), donde su término municipal forma parte de los Parques Naturales de la Sierra de Grazalema y los Alcornocales.

SIERRA DE GRAZALEMA

Se encuentra situada en el nordeste de la provincia de Cádiz, muy próximo al límite de la provincia de Sevilla por el norte y de Málaga por el este, lo que da lugar a una situación de fácil acceso, tanto por carreteras provenientes de Sevilla (carretera Las Cabezas-Ubrique), como por carreteras provenientes de Ronda y Jerez o Arcos de la Frontera.

El enclave de Prado del Rey es excepcional. Situado en las estribaciones, ya alejadas y en declive de la Serranía de Ronda, está flanqueado por dos elevaciones montañosas: el cerro Verdugo y Las Lomas.

Prado del Rey hunde sus raíces en la ciudad romana de Iptuci, un yacimiento arqueológico de gran interés declarado Bien de Interés Cultural. Confirma la existencia de asentamientos humanos en esta zona desde el Neolítico hasta el s. XV.

Su época de mayor esplendor fue la romana, en especial los s. I y II d.C., pero ya los fenicios explotaban las salinas existentes en sus alrededores, cerca de la Cabeza de Hortales.

SALINAS DE LOS HORTALES

Actualmente se conservan algunos lienzos de murallas, el cipo funerario en la fachada de la Iglesia, y una lámina de cobre del Tratado de Hospitalidad entre la colonia de Ucubi (actual Espejo de Córdoba) y el municipio Iptuci.

lámina de cobre del Tratado de Hospitalidad IPTUCI

Prado del Rey fue parte de la franja fronteriza con el reino nazarí de Granada (esta frontera fue muy inestable), con lo que pasaba de unas manos a otras según las distintas refriegas.

En el municipio se ha hallado una muestra única de armamento cristiano, cuyo estilo se impuso en Al-Andalus en los siglos XII y XIII, coexistiendo con otra armas de tradición musulmana. La espada, de doble filo, está guarnecida con un pomo esférico macizo coronado por un botón para la fijación de la empuñadura. El puño, dividido en cuatros sectores, alberga decoración epigráfica grabada.

Tras el periodo árabe, Alfonso VII lo conquistó y quedó despoblado hasta que Carlos III lo refundó en el siglo XVII, con el plan de repoblación del sur de Andalucía Asistente de Sevilla D. Pablo de Olavide y se repartieron sus tierras entre 189 colonos procedentes de la serranía de Grazalema y Ronda.

Durante los años de vigencia de la Segunda República Española Prado del Rey pasó a denominarse Prado Libre, recuperando su nombre anterior tras el golpe de Estado de 1936.

Sus monumentos más destacados son el Templo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, y el antiguo Pósito de Labradores, cuya estructura se mantiene intacta.

INTERIOR PUEBLO PRADO DEL REY

Entre las tradicionales recetas de su gastronomía se hallan la alboronía de garbanzos y pimientos y las deliciosas torrijas con miel, sin olvidar su famoso Mosto de Pajarete (vino blanco afrutado).

MOSTO DE PAJARETE

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FÁBRICA DE ARMAS DE ORBAIZETA: lugares mágicos de España

29 noviembre, 2017 at 21:21

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En el valle de Aezkoa (Navarra), a 5 kilómetros de la frontera con Francia, se alzan las ruinas de la Real Fábrica de Armas y Municiones de Orbaizeta. Se encuentra ubicada en un frondoso y escondido rincón de la Selva de Irati.

La explotación se erigió en el siglo XVIII sobre la antigua ferrería del monte Aezkoa; la riqueza maderera, la presencia de minas de hierro y cursos de agua propiciaron su instalación en este enclave.

El fin de la fábrica era el abastecimiento de armas y munición al ejército, de hecho llegó a convertirse en el principal centro industrial militar del norte de España. Fue cedida a la corona de Carlos III y su existencia fue corta, apenas un siglo, pero muy azarosa. Su proximidad a la frontera la convirtió en objeto de constantes saqueos e incendios, pero conseguía resurgir una y otra vez hasta que en el siglo XIX fue suprimida definitivamente.

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En la actualidad, las ruinas han sido devoradas por la vegetación, y escondidas bajo un manto verde de musgo esperan los trabajos de recuperación. Su aire enigmático y el ser una importante muestra de la arqueología industrial del siglo XVIII le ha valido la declaración de Bien de Interés Cultural.

La Fábrica es una joya de la arqueología industrial peninsular. Construida bajo la influencia del Enciclopedismo francés, con una moderna visión donde además de la producción, cobraba protagonismo la salud y vida diaria de los trabajadores. Más de 150 trabajadores y sus familias, junto a tropas de vigilancia vivieron durante años en este frondoso y perdido rincón de la Selva de Irati.

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En su arquitectura buscaron la comodidad de los trabajadores, la adecuación al terreno en tres niveles, los dos superiores con almacenes al otro lado del río, al sur, y al norte las viviendas y servicios: panadería, iglesia, cuartel… y el nivel inferior era para la fabricación, pasando de niveles por escaleras cubiertas para evitar la nieve y lluvia. Tenían zonas cubiertas con tejas de hierro forjado, y cuentan que en este siglo se aprovecharon las placas para construir un pequeño frontón de hierro.

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Historia

Aunque de corta existencia, (1784-1884), la Real Fábrica de Armas y Municiones de Orbaizeta tuvo una intensa y azarosa historia, fiel al turbulento siglo XIX.

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La antigua ferrería del Valle de Aezkoa, conocida desde 1432, y sus Montes Comunales fueron cedidos gratuitamente a la Corona española a cambio de la construcción de la Fábrica y el trabajo que decían iba a generar.

La Fábrica sólo fue un imán para las cinco guerras de la época, (1793-1875), sufriendo el Valle todas sus nefastas consecuencias. Tras producir durante años munición, y en alguna etapa incluso cañones, pasó a mediados del s. XIX a producir hierro de calidad, que luego era transformado en las fábricas de Trubia y Oviedo en Asturias. Malviviendo desde 1869 tras un incendio fortuito, terminó cerrando sus puertas en 1884 por el auge de los Altos Hornos.

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El posterior abandono fue devastando las moles edificadas hasta convertirse en ruinas que la maleza ha ido escondiendo con el paso del tiempo. Aún hoy distinguimos los hornos y la canalización del río Legartza, pero el estado del recinto requiere de una importante restauración.

Cuando cerró la fábrica, La Junta del Valle de Aezkoa, que llevaba 100 años intentando recuperar los bosques de Irati-Monte Aezkoa, pensó que les serían devueltos; pero no fue así hasta 1982, que se recuperó la titularidad sobre el monte, 200 años después de su cesión, como indica la piedra conmemorativa situada a la entrada del bosque por Orbaizeta.

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AVISO: pendiente de recuperación, por su estado de ruina, se ruega MÁXIMA PRECAUCIÓN en caso de adentrarse en la parte baja de la fábrica, o descender al río a ver sus arcos.

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