Cuevas con encanto: CUEVA DEL GATO

17 septiembre, 2021 at 12:06

La cueva del Gato, ubicada a unos 2 km del pueblo de Benaoján en plena Sierra de Grazalema (Málaga), es en realidad la boca sur del sistema espeleológico denominado sistema Hundidero-Gato, aunque habitualmente se suele conocer a todo el conjunto por el nombre de esta, su boca más famosa.

Como ya hemos dicho, este sistema de cuevas tiene dos entradas, una al norte en Hundidero y la otra al sur en la Cueva del Gato. El nombre de esta cueva proviene de su supuesta apariencia felina, ya que se dice que la boca de la cueva se parece a la cara de un gato.

La cueva del gato es uno de los complejos de cuevas más importantes de Andalucía con más de 9000 m topografiados y uno de los mayores de España, con agua permanente, simas, lagos y sifones. Está considerada Bien de Interés Cultural, por sus pinturas rupestres, y también está declarado Monumento Natural de Andalucía.

Los más enérgicos no deberíais perder la oportunidad de practicar senderismo por la zona, ya que es inigualable. Un paseo muy recomendable es el del ferrocarril del Sr. Henderson, un recorrido de 9 km que une la estación de Benaoján con Jimera de Libar. Te recomendamos realizarla durante el otoño o la primavera. Son las mejores épocas debido a las suaves temperaturas.

Dos pueblos cercanos que definitivamente merecen una visita son Zahara de la Sierra y Setenil de las Bodegas. Una parada en Setenil es especialmente recomendable durante la vuelta a Málaga y nos asegura un cierre perfecto para despedir un día fantástico por la zona.

Interior de la cueva del Gato

La Cueva del Gato, de 17 metros de ancho y 25 metros de alto, ofrece un espacio natural ahuecado, donde el río Gaduares resurge y se une al río Guadiaro. El paso principal tiene más de 4 km de longitud.

Durante las estaciones más secas, aparecen 25 lagos individuales dentro del complejo de cuevas. El más largo de ellos es el llamado Cabo de las Tormentas y tiene 114 metros de largo. Los lagos sólo se pueden atravesar a nado.

La cueva tiene una longitud de poco más de 8 km con una inclinación de 112 metros entre las entradas del Hundidero y el Gato. Alberga algunas estructuras únicas y de gran belleza, como la Sala de Los Gours, la Gran Estalagmita o el Cabo de las Tormentas, al que ya nos hemos referido. También destacan la Plaza de Tores, de 50 metros de diámetro, y la Galería de las Cabras.

Además de su valor geológico e hidráulico, en el Hundidero-Gato hoy habita una de las mayores colonias de murciélagos de cueva, motivo por el que fue necesaria su protección. Según el viajero Sir Francis Carter, autor de Viaje de Gibraltar a Málaga (1760): “La Cueva del Gato merece el primer puesto entre las maravillas de la serranía de Ronda”.

En septiembre de 2004 un grupo de arqueólogos malagueños descubrió en esta cueva restos de pinturas paleolíticas que ponen de manifiesto la existencia de humanos en la zona hace, al menos, 14.000 años.

Explorar la cueva requiere experiencia y el equipo adecuado. No intentes entrar en la cueva por tu cuenta, ya que este complejo de cuevas es extremadamente peligroso, muy frío y propenso a inundaciones repentinas.

Lamentablemente, hoy la cueva no se puede visitar. Según indica la Junta de Andalucía, no está habilitada para el tránsito de personas y solo es posible entrar en su interior con una autorización especial. Hasta hace unos años, algunas compañías de multiaventura tenían permitido organizar salidas de espeleología en ellas. Una actividad que también se ha tenido que suspender hasta nuevo aviso.

De esta forma, ya que no se puede visitar la cueva lo que sí podemos disfrutar es de sus alrededores. De la cascada que cae de la boca de la cueva y de un refrescante baño en las aguas permanentes y cristalinas del río.

El Charco frío

A los pies de la cueva del Gato nos espera una laguna azul turquesa en la que, a pesar de su aspecto paradisíaco, el agua está congelada. Y es que su nombre no puede ser más acertado: Charco frío.

En los últimos años el Charco frío de la Cueva del Gato se ha hecho bastante popular, por lo que es posible que en los fines de semana de los meses de verano esté algo masificado. Lo recomendable, si se puede, es ir durante la semana. Asimismo, aunque la entrada para ver el paraje es gratis, si deseas quedarte y darte un baño hay que pagar 2-2,50 euros los adultos y 1-1,50 los niños (por semana es 50 céntimos más barato). Atención: los perros no tienen permitido bañarse.


BENAOJÁN: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

19 noviembre, 2020 at 13:34

Benaoján es un pueblo de trazado árabe, con empinadas y serpenteantes calles, y en cuyos suelos se esconde uno de los sistemas de cuevas más importantes de España.

El pueblo se encuentra situado al oeste de la provincia de Málaga, integrado en la comarca de la Serranía de Ronda formando parte del Parque Natural de la Sierra de Grazalema.

El relieve es muy accidentado en estas tierras, destacando los cerros kársticos en los que se encuentran dos formaciones geológicas de gran importancia: el sistema hundidero-Gato y Cueva de la Pileta, de gran importancia por sus pinturas prehistóricas que datan del Paleolítico superior, motivo por el que ha sido declarada Monumento Nacional de Arte Rupestre. Así mismo, existen otras cavidades de mayor o menor importancia repartidas por el término municipal.

Foto de Lui G. Marin

Accidentado por las sierras de Líbar y Montalate y avenado por el río Guadiaro, destacan sus encinares y pastos, cultivos de secano mediterráneos y ganadería lanar.

Sus sierras, caminos y cuevas han sido utilizados como cobijo por los bandoleros durante la ocupación napoleónica, la cual no fue muy dañina para Benaoján, y por los maquis al finalizar la Guerra Civil.

Hoy en día, Benaoján encuentra un motor importante en su economía la cría del cerdo ibérico y el tratamiento de todos sus productos derivados. También tiene importancia dentro de la agricultura el cultivo del pero rondeño y de higuerales.

En su gastronomía destacan las chacinas y otros productos derivados del cerdo así como los frutos secos (principalmente almendras), el gazpacho caliente y el sabroso conejo al ajillo. Por cierto, si quieres probar las mejores chacinas no te puedes perder su Feria de la Chacina, declarada de Interés Turístico por la Diputación Provincial de Málaga.

Origen e historia de Benaoján

Los primeros hallazgos de vida humana en el término municipal de Benaoján aparecen en la Cueva de la Pileta, habitada por el hombre desde el Paleolítico y donde se han encontrado pinturas rupestres y utensilios.

Su nombre, de evidente origen árabe, unos lo hacen significar hijos de Oján, tribu bereber, y otros casa de panadero. Llamado Benaoxan en tiempos de los moriscos, fue liberado por D. Felipe, Rey de Granada, el día 6 de Noviembre de 1571; ordenando a D. Francisco de Peñalosa, Juez de comisión de S. M., y D. Diego de Salcedo, escribano del Rey, tomar posesión de todos los bienes de los moriscos y efectuar el Apeo de las Haciendas.

Su influencia musulmana se refleja en su arquitectura, con sus estrechas y sinuosas calles, su torre vigía y sus casas blancas.

Tras la conquista cristiana de Benaoján en 1485, sus habitantes mudéjares convivieron en este territorio hasta su expulsión en 1570, tras la rebelión que llevaron a cabo. En 1571 Benaoján fue repoblado por familias cristianas de Ardales, El Saucejo, El Coronil y Morón.

En 27 de Octubre de 1575, fueron nombrados los primeros pobladores de Benaoján; un total de 60 familias, a las que se facilitó casas y ventajas a unos, y medias ventajas a otros, con sus correspondientes suertes de tierras. Estos primeros pobladores procedían de Teba, Daimiel, Cañete la Real, Osuna, Marchena, Porcuna, Antequera. Bornillo, Olvera, Villegas, Priego de Córdoba, Morón, Fregenal de la Sierra, Jerez de la Frontera, Villanueva del Fresno, Los Molares, Ardales, Berlanga, Trujillo, Fuente del Maestre, Algámitas, Zahara de la Sierra y Cabra.

La llegada del ferrocarril a finales del siglo XIX, supuso un impulso para el municipio de Benaoján a la vez que la aparición de un nuevo núcleo de población alrededor de la estación de tren, conocido hoy en día como Estación de Benaoján.

Lugares recomendados para visitar en Benaoján

El municipio de Benaoján destaca más por el entorno natural que presenta que por el patrimonio cultural que alberga. Sin embargo, antes de que empieces a descubrir sus cuevas y su ambiente rural, te da la oportunidad de que aprecies dos elementos pertenecientes a las civilizaciones más representativas que han pasado por estas tierras.

En primer lugar, podrás encontrar la Torre del Moro, construida por los musulmanes para controlar el importante paso del valle del Guadiaro, además servía de refugio en caso de ataque a los habitantes de la alquería próxima. Actualmente sólo queda en pie una de sus paredes.

Por otro lado, verás la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, del siglo XV. Elemento del cristianismo que consta de una única nave cubierta con armadura de madera. La capilla mayor es cuadrada y está cubierta por una bóveda gótica. La entrada se efectúa bajo un arco de medio punto flanqueado por pilastras que sostienen un frontón triangular con una pequeña hornacina. La torre del campanario tiene dos cuerpos, uno inferior de planta cuadrada y otro superior octogonal, en el que están instaladas las campanas.

CUEVA DE LA PILETA

La Cueva de la Pileta marca el inicio de la historia de Benaoján, ya que en las diferentes excavaciones realizadas en su interior, han sido encontrados numerosos restos de cerámicas e importantes pinturas rupestres, la mayoría de animales, atribuidas al paleolítico superior.

La cueva la conforman una serie de galerías situadas a distintos niveles y con alturas que llegan hasta los 15 metros. Destaca, por sus grandes dimensiones, la nave central, con 60 metros de recorrido, y ha sido declarada Monumento Nacional.

CUEVA DEL GATO

La Cueva del Gato es en realidad la boca sur y de salida del sistema espeleológico Hundidero-Gato, que con más de 9.000 metros topografiados, es el más importante de Andalucía y uno de los mayores de España, y está declarado Monumento Natural.

La Cueva del Hundidero es la boca norte y de entrada, situada a unos 3 km al norte de Montejaque y a una altura de 593 metros. El sistema se desarrolla en un total de 7.818 m y un desnivel de 219 m, con un recorrido principal de 4.500 m en dirección norte-sur hasta la boca sur de la Cueva del Gato a una altura de 423 metros, justo en el río Guadiaro. La belleza y dificultad de su prospección han atraído a espeleólogos y a amantes de los deportes de aventura de todo el mundo.

Otras cuevas dentro del municipio de Benaoján son la Cueva de la Higuera y la Cueva de los Alfaques. Esta última se ubica en las últimas estribaciones nororientales de la Sierra del Palo y ella destaca su gran boca de entrada con una anchura de más de 20 metros, tras una galería de 30 metros se accede a una gran sala de cuyo techo parte una chimenea a una serie de pequeñas galerías.

Rutas de Senderismo por Benaoján

Para conocer más allá de las cuevas, Benaoján te ofrece distintas rutas de senderismo por las diferentes zonas del municipio, aunque algunas de estas rutas te llevan a parar a estas cuevas. Ese es el caso de la Ruta Estación de Benaoján – Cueva del Gato que te lleva hasta la Cueva del Gato.

Dos de las rutas que pasan por el municipio de Benaoján, pertenecen a dos etapas de la Gran Senda de Málaga, la cual conecta municipios a través de senderos rurales.

Etapa 24, Ronda – Estación de Benaoján – Es un itinerario de 12,8 km que comienza en Ronda, bajando a la base del Puente Nuevo que se encuentra sobre el Tajo de Ronda. Buena parte del sendero discurre en paralelo al cauce del río Guadalevín-Guadiaro, donde, cerca de la Estación de Benaoján, podrás contemplar las aguas subterráneas que surgen del interior de la Cueva del Gato.

Etapa 25, Estación de Benaoján – Jimera de Libar – Una ruta de 9,3 km, de gran belleza que discurre entre encinas, quejigos, chopos y fresnos por un sendero paralelo a la línea férrea de Bobadilla a Algeciras y al río Guadiaro, en el que es habitual poder contemplar el descenso en kayak sobre sus aguas.

De esta última modalidad existe una ruta acuática que podrás realizar haciendo piragüismo, así como mediante otras modalidades. Una ruta que transcurre por el río Guadiaro, dentro del municipio de Benaoján y que va desde Estación de Benaoján hasta Estación de Jimera de Líbar. Podrás iniciar el recorrido en una pequeña presa conocida como Charco de la Barranca, en la Estación de Benaoján. A partir de este punto se suceden los rápidos, los obstáculos y estrechamientos del río, siempre rodeado por una vegetación de ribera exuberante, hasta llegar al Centro de Piragüismo “Vagones de Jimera”.

Otro deporte que destaca en Benaoján es la escalada, con multitud de lugares preparados para ello.


Cuevas con encanto: CUEVA DEL TESORO

14 febrero, 2020 at 14:17

La Cueva del Tesoro se encuentra a unos 15 kilómetros de la ciudad de Málaga, entre La Cala del Moral y el Rincón de la Victoria, en la conocida zona de El Cantal. Y es que los «cantales» son pequeños acantilados que se formaron en época jurásica y que se asoman al mar por esta parte de la costa mediterránea.

Esta cueva marina que constituye una joya geológicamente hablando, tiene el honor de ser una de las tres únicas cavidades de origen submarino que existen en el mundo, además de la única visitable en Europa. Las otras dos están en México y Asia.

La Cueva del Tesoro debe su nombre a una leyenda que la rodea sobre la existencia de un tesoro escondido en una de sus grutas durante la época árabe, leyenda recogida en los escritos del siglo XVII de Fray Antonio Agustín de Milla y Suazo. En ella se dice que el tesoro fue escondido por el emperador de los almorávides Tasufín ibn Alí en el siglo XII. Una historia que invita a los visitantes a «jugar» e ir a la búsqueda del tesoro.

La Cueva del Tesoro está catalogada por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2002.

El recorrido por sus profundidades modeladas por el agua y el paso de los siglos, de unos 2,5 kilómetros de longitud, comienza con una exposición sobre este espacio geológico y continúa por sus diferentes salas, como la de Marco Sacro, la del Águila o la del Volcán, que guardan pinturas rupestres, cerámicas del Neolítico, restos fenicios y árabes…

La cueva está abierta todos los días y el precio de su entrada ronda los 5 €. Consulta los horarios antes de ir. También se pueden combinar con la visita a la Casa Fuerte de Bezmiliana.

Un escenario natural tan singular acoge diferentes actividades a lo largo del año, como el Festival Internacional de Música de la Cueva del Tesoro, además ha servido de lugar de rodaje, como el de la serie de Netflix Warrior nun.

El interior de la Cueva del Tesoro

La Cueva del Tesoro (también denominada cuevas del Cantal) es la única gruta marina visitable en Europa y una de las tres de este tipo que hay conocidas en el mundo. Aunque está formada por varias grutas a las que se llama con distintos nombres, se trata de una misma formación subterránea con grutas interconectadas entre sí y unidas con el mar por los acantilados del Cantal. La aparente separación entre ellas se debe, por un lado, a cegamientos naturales provocados por el paso del tiempo y, por otro lado, a la existencia de inaccesibles galerías que no han sido descubiertas todavía.

En este lugar y en tiempos remotos existían materiales silíceos depositados en una zona de sedimentación. A su vez, sobre éstos se fueron sedimentando nuevas capas de cúmulos calizos. Esta combinación geológica comenzó a elevarse a causa de presiones subterráneas y, fruto de las corrientes marinas y el golpear de las olas, se constituyeron diversas oquedades y galerías que emergieron en los Cantales de la zona por la presión de los extremos de la plataforma de sedimentación.

De esta forma el mar constituyó galerías típicas de cuevas submarinas, con columnas y gargantas que son la base de la Cueva del Tesoro. Más tarde, una vez emergida la zona sobre el nivel del mar, filtraciones de agua dulce fueron constituyendo formaciones de estalactitas y estalagmitas, propias de cuevas de origen terrestre y de la erosión por agua dulce. De este modo quedó conformada la actual Cueva del Tesoro, con unos 500 metros de galerías y una zona de lagos.

A la entrada de la Cueva existe una exposición y Salas de Interpretación del entorno geológico y natural del paraje, así como de los restos hallados que han podido conservarse. Y es que la Cueva conservaba en su interior grandes tesoros, unos reales ya descubiertos, y tal vez otros por descubrir. Entre los primeros, algunas pinturas rupestres, que residían en zonas no accesibles al público. También fueron encontradas cerámicas del Neolítico «de las Cuevas», una punta de flecha del Solutrense, puntas de silex, hachuelas, buriles, lascas, cuchillos pulimentados, pulseras, punzones y arpones óseos, restos fenicios y árabes…

La leyenda del Tesoro Escondido

Durante los últimos siglos esta cueva ha centrado la atención de propios y extraños la leyenda del impresionante tesoro escondido en el siglo XII por árabes que llegaron huyendo de las revueltas de su tierra. Es aquí donde difieren las leyendas, pero sólo en la autoría: unas establecen que fueron cinco reyes moros los que arrumbaron a nuestras costas cargados de enormes riquezas, que pusieron a salvo escondiéndolas en la Cueva del Tesoro; otras versiones señalan que fue el emperador de los almorávides Tasufín Ibn Alí el poseedor del tesoro.

Este «El Dorado rinconero» incitó desde el siglo XVII el inicio conocido de partidas de descubridores, que alteraron las condiciones en las que se encontraba la Cueva. No obstante, estas alteraciones se realizaban sobre otras anteriores, que permitían alimentar aún más, si cabe, la creencia de que tales modificaciones tuvieron por objeto la ocultación del gran tesoro. Cuando en el siglo XVIII aparecieron en la Cueva una serie de granates (grupo de silicatos que han sido usados desde la edad de bronce como piedra preciosa), pocas dudas quedaron que las leyendas sobre el tesoro eran ciertas.

La primera persona que dedicó, literalmente, la vida al descubrimiento fue un suizo, Antonio de la Nari, en la primera mitad del siglo XIX. Él abrió galerías y un pozo (conocido como el «Pozo del Suizo») mediante barrenos. Esta técnica exploratoria fue la que le costó la vida en 1847, cuando le alcanzó la que inevitablemente sería la última explosión provocada por él. El recuerdo de Antonio de la Nari perduró en el tiempo hasta el punto en que, durante décadas, a la Cueva se la conoció como la «Cueva del Suizo».

Pero sería D. Manuel Laza Palacio quien realizaría el más profundo estudio de esta Cueva, que era de su propiedad, durante casi cuatro décadas y hasta su fallecimiento en 1988. Durante su trabajo aparecieron en las cercanías 6 monedas almorávides de oro de los tiempos de Yusuf Ibn Tasufín. Este descubrimiento no hizo sino avivar la creencia de que en algún punto, aún por descubrir, se encuentra esperando el inmenso tesoro escondido.


HOCES DEL RÍO DURATÓN: parques y reservas naturales

2 agosto, 2017 at 20:09

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El Parque Natural de las Hoces del río Duratón está situado en el noreste de Segovia en el cañón que el Duratón, afluente del río Duero, ha excavado en una zona de roca caliza entre las localidades de Sepúlveda y Burgomillodo. Al interés y belleza del paisaje hay que añadir la gran riqueza arqueológica e histórica que encierra en su interior esta garganta.

Declarado como Parque Natural, está integrado dentro de la Red Natura 2000 y clasificado como Lugar de Importancia Comunitaria. El parque ocupa una superficie de más de 5.000 hectáreas.

Además de la posibilidad de recorrer diferentes rutas a pie, piragua o en bici, una de las actividades más recomendadas en las Hoces del Río Duratón es la observación de aves. En total en las Hoces del Río Duratón conviven casi 200 especies de aves.

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El Parque Natural de las Hoces del río Duratón está considerado en tener establecida la mayor colonia de buitres leonados de Europa, ​tanto por su número, 575 parejas censadas en el año 2003, como por su nivel reproductivo.​

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El principal atractivo del parque son las curiosas formas que ha ido creando el río Duratón mientras se encajonaba entre las paredes de piedra caliza, creando meandros, barrancos, cavidades, cuevas, simas, etc. Precisamente las cavidades que se han formado en las escarpadas paredes, son utilizadas por los buitres leonados y otras rapaces para hacer sus nidos.

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El punto de inicio ideal para recorrer el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón es la Casa del Parque, ubicada en Sepúlveda. La antigua Iglesia de Santiago se ha habilitado como Centro de Información, donde se ofrecen folletos, mapas y paneles informativos para que los turistas puedan planificar su visita al Parque Natural.

Origen

La formación del entorno natural comenzó hace aproximadamente 600 millones de años, cuando se creó una primera base de rocas graníticas con los sedimentos del mar que cubría toda la península ibérica. El proceso continuó con la desecación del mar unos 250 millones de años después, formándose una extensa llanura que quedaría cubierta más tarde por el mar de Tetis.

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Fue en ese momento cuando se formaron las rocas calizas que forman las capas superiores, quedando al descubierto cuando se desecó el mar de Tetis hace aproximadamente 50 millones de años. Desde entonces el río Duratón se ha encargado de horadar y dibujar a su antojo las frágiles paredes calizas del cañón, llegando a alcanzar las paredes los 100 metros de altura en algunos puntos.

Pero además de su atractivo natural, en el Parque Natural es interesante descubrir el legado humano, pudiendo encontrar indicios de asentamientos desde el neolítico. Uno de los mejores lugares para conocer cómo vivían los primeros moradores de la zona, es visitar El Solapo del Águila, donde se conservan pinturas rupestres de la Edad de Bronce.

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Tras las tribus celtíberas llegaron los romanos, su legado se puede ver en el Puente de Talcano y el Puente de Picazos, así como en los tramos que se conservan de la calzada romana en los alrededores de Sepúlveda.

Los siguientes moradores fueron los visigodos, en la Cueva de los Siete Altares se puede ver el que probablemente sea el santuario cristiano más antiguo de la provincia de Segovia. También del período de dominación visigoda es la Ermita de San Julián, excavada en la propia roca.

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Otro punto de interés es el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz, ubicado en el meandro de Los Ángeles. Es un monasterio franciscano fundado en la primera mitad del siglo XIII, aunque ganó gran importancia durante la Edad Media y Moderna, fue abandonado tras la Desamortización de Mendizábal. Hoy en día sólo se puede acceder hasta él navegando por el río, ya que los accesos terrestres resultaron inundados con la construcción del Embalse de Burgomillodo.

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Ermita de San Frutos

Se trata de un antiguo conjunto monástico ubicado en la localidad de Carrascal del Río, sobre uno de los meandros que forma el Duratón, ofreciendo una de las mejores vistas panorámicas de las escarpadas paredes del cañón con el río a sus pies. En el año 1931 fue declarada Monumento Nacional.

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Para llegar hasta la Ermita de San Frutos hay que cruzar un puente sobre La Cuchillada, una profunda grieta que según cuenta la leyenda, fue abierta por San Frutos para cortar el paso de los sarracenos hacia Sepúlveda. Cada 25 de octubre se lleva a cabo la Romería de San Frutos, en honor del patrón de la provincia de Segovia.

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Cuevas con encanto: GRUTAS DE SAN JOSÉ

31 julio, 2016 at 20:11

Las grutas de San José (en valenciano, les grutes de Sant Josep), situadas en el Parque Natural de la Sierra de Espadán (municipio de Vall de Uxó, Castellón), son un sistema de cuevas naturales que esconden en su interior un tesoro: el río subterráneo más largo de Europa, oculto en una cueva natural de incomparable belleza.

El Río Subterráneo de las Grutas de San José, se trata del río subterráneo navegable más largo de Europa, con una longitud de 2.750 m, de los cuales 800 corresponden al recorrido turístico.

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A pesar de las diversas exploraciones realizadas por los espeleólogos, el nacimiento del río y el final de la gruta son, a día de hoy, un misterio, pues ninguna de las incursiones realizadas ha logrado dar con estos dos puntos claves de la formación geológica.

El recorrido se divide en dos partes, la primera se realiza en barca y la segunda a pie, a través de una galería seca. La excursión se convierte en toda una aventura no apta para claustrofóbicos.

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Visitar las grutas de San José nos permite sumergirnos en las profundidades de la tierra y contemplar el espectáculo que el río ha creado a su antojo tras siglos de erosión. A cada paso que damos, las estalactitas y estalagmitas nos sorprenden con sus caprichosas formas.

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Las galerías y salas más destacables son: Sala de los Murciélagos, Boca del Forn, Lago de Diana, Lago Azul, Galería de los Sifones, Sala del Peñón, Lago del Diablo, La Moreneta, Sala del Perro y Galería Seca. Algunas de sus formaciones más características son la Medusa, la Cascada de la Flor y el Portal de Belén.

El recorrido tiene una duración aproximada de 45 minutos, con una temperatura de 20 ºC.

Historia

Aunque la cueva se habitó ya el paleolítico, las primeras incursiones de espeleólogos fueron en el siglo XX.

Del Paleolítico superior se han hallado restos de yacimientos y pinturas rupestres del en las inmediaciones, correspondientes a pueblos cazadores-recolectores. Dataciones de C14 han señalado una antigüedad de 16.000 años.

Asimismo, en la parte alta del llamado cerro de San José hay restos de un poblado íbero, declarado Bien de Interés Cultural en 1981 y datado en la Edad del Bronce, un asentamiento del que se conserva gran parte de la muralla, vestigios de dos de sus cuatro torres y tramos de las calles, escaleras, etc. de la acrópolis. Tales manifestaciones ratifican la relevancia de las Grutas de San José y su utilidad y utilización por parte del hombre desde hace siglos.

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Visita y Horarios

Durante las visitas al espacio, que duran unas 45 minutos, los turistas pueden recorrer en barca casi dos kilómetros, pasando de unas a otras salas  y galerías, y a pie unos 255 metros, pero hay otros dos kilómetros aproximadamente inaccesibles al público, a los que habría que añadir los espacios que aún quedan por descubrir.

Las Grutas de San José abre sus puertas todos los días del año excepto, el 24 de Diciembre a partir de las 14:00, el 25 de Diciembre, 31 de Diciembre a partir de las 14:00, 1 de Enero y 6 de Enero.

HORARIOS

Enero, Febrero 10.15 a 13.15 15.30 a 17.45

Marzo, Abril, Mayo 10.15 a 13.15 15.30 a 17.45

Junio, Julio 11.00 a 13.15 15.30 a 18.30

Agosto 11.00 a 13.15 15.30 a 19.15

Septiembre 11.00 a 13.15 15.30 a 18.30

Octubre, Noviembre, Diciembre 10.15 a 13.15 15.30 a 17.45

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