FRIGILIANA: los pueblos con más duende de Andalucía

23 julio, 2021 at 11:47

Frigiliana es el único pueblo de la provincia de Málaga incluido entre los más bellos de España. Galardonado con el I Premio Nacional de Embellecimiento en 1982, su casco histórico es Conjunto Histórico Artístico desde el año 2014.

Frigiliana tiene una honda influencia árabe, con un casco histórico de herencia morisca de obligada visita, conocido como “Barribarto” – el barrio mudéjar -, catalogado como el conjunto arquitectónico de origen árabe más auténtico de Andalucía.

Incluso sin conocer la historia de este impoluto pueblo blanco, el primer pensamiento que se te vendrá a la cabeza es su similitud con cualquier medina del norte de Marruecos. Un entramado de callejuelas, pasadizos, callejones, adarves, arcos, puertas de color azul… y fachadas blancas que si fueran pintadas de color azul pitufo resultaría complicado encontrar las siete diferencias con Chefchaouen, uno de los pueblos con mayor encanto del vecino africano. No en vano, ambos pueblos se encuentran hermanados… por algo será.

Frigiliana está situado en la zona más oriental de la comarca de la Axarquía, asomada al Mediterráneo desde el Parque Natural de las Sierras de Almijara, Tejeda y Alhama.

El choto frito en salsa de almendras, los variados potajes de verduras frescas, mención destacada merece el potaje de bacalao en Semana Santa (manteniendo así la tradicional cuaresma), las migas…son algunos de los platos típicos de la cocina autóctona, todo ello elaborado con aceite de sus olivares y regados con los ricos caldos moscateles de sus viñedos, sin olvidar, por supuesto, las recetas elaboradas a base de la miel de caña: berenjenas fritas con miel de caña, arropía, marcochas…

Como curiosidad, nos gustaría mencionar que en Frigiliana se fabrica una de las mejores cervezas artesanales de Andalucía, La Axarca, con un aroma a mango que la hace más que apetitosa.

Algunas tradiciones artesanas autóctonas perviven en Frigiliana, y materiales como el esparto, las calabazas de agua, la cera, el cristal, la arcilla, madera o lana se convierten en bellas obras de singulares acabados que pueden adquirirse en los comercios del Casco Histórico.

Origen e Historia de Frigiliana

Frigiliana ocupó un lugar destacado en la Historia de España durante la sublevación de los moriscos. La villa conserva una de las más auténticas manifestaciones de la arquitectura tradicional árabe en España: su barrio morisco o Barrio Alto.

Habitada desde el 3.000 antes de Cristo, también fue lugar de establecimiento para fenicios y romanos. Estos construyeron una fortaleza y dejaron el nombre con el que a partir de entonces se conocerá la población, que significa “propiedad o villa de Frexinius“.

Sin embargo, el origen de la villa como tal hay que buscarlo hacia los siglos IX o X, con la construcción de un castillo (hoy desaparecido) alrededor del cual comienzan a concentrarse diversas viviendas. Este lugar es conocido como Hins Challana en época califal, y como Fixmiana durante la etapa nazarí.

Como tantas otras villas de la Almijara y las cercanas Alpujarras, la actividad económica principal de Frigiliana era la producción de sedas, acompañada de la de aceite, uvas o higos.

Tras la caída del reino de Granada, durante el reinado de los Reyes Católicos, los moriscos terminaron siendo expulsados de sus tierras y diseminados por la península, al tiempo que se poblaba Frigiliana con “cristianos viejos”.

Durante el siglo XVII Frigiliana sufrió un periodo de estancamiento, con una población apenas superior al centenar de habitantes. En mayo de 1640, Íñigo Manrique de Lara fue nombrado conde de Frigiliana. La expulsión de los moriscos hizo que se abandonara la producción de seda, siendo a partir de entonces el cultivo de la caña de azúcar su actividad principal, de la que se conserva aún el Ingenio, edificio del siglo XVI. De esta época son también construcciones como el Palacio del Apero o la Iglesia de san Antonio.

Un paseo por el casco Histórico de Frigiliana

En Frigiliana, aún es posible cruzarse con mulas cargadas de mercancía o material por aquellas calles donde no llegan los vehículos. Del mismo modo, los vecinos vienen decorando sus calles con macetas, buganvillas, geranios o jazmines desde mucho antes de la llegada de los turistas. La preocupación por su pueblo llega hasta tal extremo que cada persona barre el trozo de calle que le corresponde, ahorrándose de ese modo la figura del barrendero.

Este conjunto de peculiaridades, sumadas a la belleza del trazado y su historia, hacen de Frigiliana el principal atractivo turístico del interior de Málaga.

Desde la plaza de las Tres Culturas ya dispones de una bonita vista, pero es desde los miradores de la Casa del Apero donde el blanco inmaculado comienza a cautivar. En la antigüedad, este lugar era destinado a granero y caballerizas, pero actualmente acoge la oficina de turismo, la biblioteca municipal y el museo Arqueológico.

Desde la Casa del Apero comenzamos la subida por la calle Real, pasando por uno de los edificios con más historia del municipio, El Ingenio. Fue un antiguo palacio de los condes de Frigiliana, construido en el siglo XVI a partir de los restos del castillo árabe que defendía la ciudad, y adaptado a fábrica a principios del siglo XX. Es la única fábrica de miel de caña que existe en Europa. Y es que, con la expulsión de los árabes se acabó la producción de seda, pasando a ser la producción de caña de azúcar la actividad principal.

Continuaremos por la calle Real y giraremos a la derecha hacia el callejón del Peñón, hacia el corazón del barrio morisco-mudéjar, donde las macetas y las flores se multiplican, y donde un laberinto de callejuelas y pasadizos nos teletransporta a lugares con acento magrebí.

Llegamos a la parte más alta de Frigiliana. Una ubicación que nos permite disfrutar de panorámicas privilegiadas en cada esquina. Una de esas fantásticas panorámicas es desde el restaurante El Mirador… Si continuamos, nos toparemos para mí con el mejor mirador al que asomarse en Frigilianaubicación exacta –.

Tras bajar las coquetas escaleras de ladrillo de la calle Garral, y después de girar a la derecha, aparece el callejón del Inquisidor, con la fuente de las Tres Culturas.

Descendiendo de vuelta a la calle Real, llegamos a la plaza de la Fuente Vieja, del siglo XVII, construida por D. Iñigo Manrique de Lara, quinto Señor de Frigiliana. Se concibió para abastecimiento de la población y abrevadero de animales. Fíjate en el escudo de armas y en la vivienda adyacente, ya que es el único ejemplo arquitectónico que se conserva de la Frigiliana de hace dos siglos.

Descendiendo por la calle Real, sobresale la iglesia de San Antonio de Padua, cuya fachada no desentona con el color blanco del resto de la población. Fue edificada sobre una antigua mezquita. En su interior destacan las doce máscaras barrocas.

Si seguimos descendiendo, llamará nuestra atención el Portal de Soto, un claro ejemplo de los vivos callejones de esta antigua villa árabe.

Si decíamos con anterioridad que la calle del Garral era una de las más auténticas que ver en Frigiliana, la calle Zacatín no tiene nada que envidiarle. Una de las calles más pintorescas, especialmente en primavera.

Terminamos este paseo a pie por el caso viejo de Frigiliana en El Torreón, lugar donde se encontraba el pósito a mediados del S. XVIII, y que actualmente se encuentra adosado a una vivienda. Si penetras en el Torreón, podrás ver una antigua vasija con un curioso grabado de origen desconocido. Una inscripción que representa a las tres grandes religiones: árabe, hebrea y cristiana. A raíz de este hallazgo, se adoptó el eslogan turístico de: “Frigiliana, Villa de las tres Culturas“.


GARRUCHA: pueblos marineros con encanto

6 mayo, 2021 at 9:22

Garrucha es un precioso pueblo pesquero de la costa de Almería, situada en el litoral del Campo de Vera, entre Mojácar y Palomares. Muy próxima al Parque Natural del Cabo de Gata, posee uno de los puertos más activos del Mediterráneo.

Garrucha es muy conocida por su famosa gamba roja, uno de los pocos y mejores sitios de todo el litoral donde se pesca este manjar tan apreciado por los sibaritas del marisco. Pero, además de este crustáceo, a la lonja pesquera de Garrucha, llega cada día una variada y excelsa selección de mariscos, pescados y moluscos, como gallopedros, pargos, caballas o rapes. Con algunos de estos pescados, se hace el guiso marinero, que se elabora con ingredientes sencillos, como vino, almendra, ajo y pan frito.

Una buena forma de ver lo que cada día entra en el puerto pesquero es acercarse, previa cita, a la lonja, donde cada tarde tiene lugar la tradicional subasta. De esta forma, el visitante podrá comprobar la calidad y la frescura de estas delicias del mar Mediterráneo.

Si visitas Garrucha en octubre, podrás disfrutar de la fiesta de la gamba Roja, que se celebra en la explanada del puerto deportivo.

El puerto pesquero, que está unido al deportivo, es sólo uno de los enclaves relacionados con la tradición pesquera en Garrucha. A él se accede a través de su célebre malecón, un paseo centenario en el que se respira el ambiente marinero de esta apacible villa del levante almeriense.

Además, Garrucha cuenta con un monumento a los pescadores y un centro de interpretación dedicado a esta actividad y al medio marino, en general. Conocido como Nautarum, está situado en el antiguo Castillo de Jesús Nazareno, en la zona conocida como Las Escobetas.

La playa de las Escobetas es la única playa que existe en Garrucha. De hecho, en Garrucha no existía apenas playa, pues la porción de arena que separaba las casas del mar era tan pequeña que solo cabían un puñado de personas. En la actualidad, cuenta con más de un kilómetro de playa artificial de arena finísima en la que poderse tirar a pierna suelta y disfrutar de un día de sol y calor.

El Castillo de Jesús de Nazareno, construido en 1769 por orden de Carlos III, es una batería semicircular de artillería que mira al mar y que tiene dos torreones circulares. Todo ello, servía para defender las costas de los ataques de la piratería hace que Garrucha forme parte de la ruta de Castillos por Tierras Andaluzas.

En el ámbito religioso, Garrucha cuenta con la Ermita del Carmen, dedicada a la Virgen del Carmen patrona de los pescadores y de la localidad la Iglesia de San Joaquín. Construida en el emplazamiento de una antigua Capilla que había en lo alto del pueblo, tiene una fachada muy peculiar, siendo muy poco habitual para este tipo de edificios, lo que la convierte en una iglesia única. Frente a ella, en la plaza, está situada la imagen de la Inmaculada mirando al mar, sobre un pilar de mármol.

Otro sitio de interés es el Ayuntamiento, construido sobre un antiguo depósito de sal. Preside una plaza de corte moderno cuyos bancos evocan pequeñas barcas pesqueras.

Tampoco te puedes perder la visita a la Torre de fundición de San Jacinto, una antigua chimenea conocida popularmente como el Calvario. Fue construida en lo más alto de Garrucha a finales del siglo XIX. Tiene forma piramidal y 72 pies de altura. A través de la misma, se evacuaban los humos de las antiguas fundiciones de mineral del municipio.  Hoy en día se ha habilitado una zona peatonal y un mirador, pues las vistas que ofrece desde lo alto del pueblo son muy singulares, de ahí que sea el punto perfecto para despedirse de la visita de este encantador pueblo.

Origen e Historia de Garrucha

La historia de este pueblo pesquero, situado a unos 90 km de la capital, empieza como casi todos, en la prehistoria, pero es a partir del siglo XVIII, con el descubrimiento y explotación de las minas, donde empieza realmente la historia de Garrucha.

Antes de eso, ya era uno de los puertos pesqueros más importantes del Mediterráneo, presentando ya una actividad frenética en la Edad Media. Ahora, cuenta con un puerto deportivo, uno comercial, donde antaño dedicado al transporte de mineral y hoy día al yeso de Sorbas. También tenemos el puerto pesquero que nos abastece, entre otras delicias, con las gambas rojas de Garrucha.

El gran auge minero y económico del pueblo en el siglo XIX, llevó a que muchas familias ricas e influyentes se construyeran grandes mansiones. Las utilizaban como viviendas de verano, llegando a ser residencia de vicecónsules de diez países y conocerse el municipio como “la pequeña San Sebastián”.

Reflejo de esta riqueza también es el paseo marítimo, conocido como el paseo del Malecón. Durante este paseo podemos ver la deslumbrante y magnífica baranda de mármol blanco de Macael y un suelo de losas rojas y blancas.

La gamba roja de Garrucha

La gamba roja que se captura en Garrucha es uno de los mariscos más exquisitos de cuantos atesora el Mar Mediterráneo. Su zona de cría y reproducción está circunscrita al Levante Almeriense, más concretamente a la franja costera que queda frente a Garrucha.

La diferencia de esta gamba tiene mucho que ver con el caladero donde se pesca. Como gran parte del levante almeriense, el litoral garruchero se caracteriza por tener fondos profundos muy cerca de la costa. A menos de un kilómetro del puerto hay unos 200 metros de profundidad, que es el límite al que llega la luz bajo el agua. A 10 kilómetros de la costa la profundidad es de 1.000 metros y al final del trayecto del cañón, de más de 50 kilómetros, la profundidad alcanza los 2.400 metros.

Como explican los pescadores de la zona, este caladero acantilado supone un hábitat perfecto para la gamba roja debido a su relieve lleno de honduras. En Garrucha puedes capturar gamba roja a tres millas de la costa, mientras que en otros lugares del Mediterráneo español tienes que navegar hasta 14 millas.

Y si el relieve submarino es determinante, también lo son los fondos fangosos que permiten que la gamba roja se críe en Garrucha de manera espectacular. La temperatura del agua en Garrucha permite encontrarlas a unos 800 metros de profundidad en los meses cálidos y a unos 500 en los más fríos.

El resultado de todo este ecosistema es una gamba roja de calibre grande y con una carne dura y llena de sabor. Sus cabezas, para quienes disfrutamos de ese travieso chupeteo, son de una exquisitez e intensidad que condensa todo el mar en unos pocos centímetros.


BENAOJÁN: ruta de los pueblos blancos de Andalucía

19 noviembre, 2020 at 13:34

Benaoján es un pueblo de trazado árabe, con empinadas y serpenteantes calles, y en cuyos suelos se esconde uno de los sistemas de cuevas más importantes de España.

El pueblo se encuentra situado al oeste de la provincia de Málaga, integrado en la comarca de la Serranía de Ronda formando parte del Parque Natural de la Sierra de Grazalema.

El relieve es muy accidentado en estas tierras, destacando los cerros kársticos en los que se encuentran dos formaciones geológicas de gran importancia: el sistema hundidero-Gato y Cueva de la Pileta, de gran importancia por sus pinturas prehistóricas que datan del Paleolítico superior, motivo por el que ha sido declarada Monumento Nacional de Arte Rupestre. Así mismo, existen otras cavidades de mayor o menor importancia repartidas por el término municipal.

Foto de Lui G. Marin

Accidentado por las sierras de Líbar y Montalate y avenado por el río Guadiaro, destacan sus encinares y pastos, cultivos de secano mediterráneos y ganadería lanar.

Sus sierras, caminos y cuevas han sido utilizados como cobijo por los bandoleros durante la ocupación napoleónica, la cual no fue muy dañina para Benaoján, y por los maquis al finalizar la Guerra Civil.

Hoy en día, Benaoján encuentra un motor importante en su economía la cría del cerdo ibérico y el tratamiento de todos sus productos derivados. También tiene importancia dentro de la agricultura el cultivo del pero rondeño y de higuerales.

En su gastronomía destacan las chacinas y otros productos derivados del cerdo así como los frutos secos (principalmente almendras), el gazpacho caliente y el sabroso conejo al ajillo. Por cierto, si quieres probar las mejores chacinas no te puedes perder su Feria de la Chacina, declarada de Interés Turístico por la Diputación Provincial de Málaga.

Origen e historia de Benaoján

Los primeros hallazgos de vida humana en el término municipal de Benaoján aparecen en la Cueva de la Pileta, habitada por el hombre desde el Paleolítico y donde se han encontrado pinturas rupestres y utensilios.

Su nombre, de evidente origen árabe, unos lo hacen significar hijos de Oján, tribu bereber, y otros casa de panadero. Llamado Benaoxan en tiempos de los moriscos, fue liberado por D. Felipe, Rey de Granada, el día 6 de Noviembre de 1571; ordenando a D. Francisco de Peñalosa, Juez de comisión de S. M., y D. Diego de Salcedo, escribano del Rey, tomar posesión de todos los bienes de los moriscos y efectuar el Apeo de las Haciendas.

Su influencia musulmana se refleja en su arquitectura, con sus estrechas y sinuosas calles, su torre vigía y sus casas blancas.

Tras la conquista cristiana de Benaoján en 1485, sus habitantes mudéjares convivieron en este territorio hasta su expulsión en 1570, tras la rebelión que llevaron a cabo. En 1571 Benaoján fue repoblado por familias cristianas de Ardales, El Saucejo, El Coronil y Morón.

En 27 de Octubre de 1575, fueron nombrados los primeros pobladores de Benaoján; un total de 60 familias, a las que se facilitó casas y ventajas a unos, y medias ventajas a otros, con sus correspondientes suertes de tierras. Estos primeros pobladores procedían de Teba, Daimiel, Cañete la Real, Osuna, Marchena, Porcuna, Antequera. Bornillo, Olvera, Villegas, Priego de Córdoba, Morón, Fregenal de la Sierra, Jerez de la Frontera, Villanueva del Fresno, Los Molares, Ardales, Berlanga, Trujillo, Fuente del Maestre, Algámitas, Zahara de la Sierra y Cabra.

La llegada del ferrocarril a finales del siglo XIX, supuso un impulso para el municipio de Benaoján a la vez que la aparición de un nuevo núcleo de población alrededor de la estación de tren, conocido hoy en día como Estación de Benaoján.

Lugares recomendados para visitar en Benaoján

El municipio de Benaoján destaca más por el entorno natural que presenta que por el patrimonio cultural que alberga. Sin embargo, antes de que empieces a descubrir sus cuevas y su ambiente rural, te da la oportunidad de que aprecies dos elementos pertenecientes a las civilizaciones más representativas que han pasado por estas tierras.

En primer lugar, podrás encontrar la Torre del Moro, construida por los musulmanes para controlar el importante paso del valle del Guadiaro, además servía de refugio en caso de ataque a los habitantes de la alquería próxima. Actualmente sólo queda en pie una de sus paredes.

Por otro lado, verás la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, del siglo XV. Elemento del cristianismo que consta de una única nave cubierta con armadura de madera. La capilla mayor es cuadrada y está cubierta por una bóveda gótica. La entrada se efectúa bajo un arco de medio punto flanqueado por pilastras que sostienen un frontón triangular con una pequeña hornacina. La torre del campanario tiene dos cuerpos, uno inferior de planta cuadrada y otro superior octogonal, en el que están instaladas las campanas.

CUEVA DE LA PILETA

La Cueva de la Pileta marca el inicio de la historia de Benaoján, ya que en las diferentes excavaciones realizadas en su interior, han sido encontrados numerosos restos de cerámicas e importantes pinturas rupestres, la mayoría de animales, atribuidas al paleolítico superior.

La cueva la conforman una serie de galerías situadas a distintos niveles y con alturas que llegan hasta los 15 metros. Destaca, por sus grandes dimensiones, la nave central, con 60 metros de recorrido, y ha sido declarada Monumento Nacional.

CUEVA DEL GATO

La Cueva del Gato es en realidad la boca sur y de salida del sistema espeleológico Hundidero-Gato, que con más de 9.000 metros topografiados, es el más importante de Andalucía y uno de los mayores de España, y está declarado Monumento Natural.

La Cueva del Hundidero es la boca norte y de entrada, situada a unos 3 km al norte de Montejaque y a una altura de 593 metros. El sistema se desarrolla en un total de 7.818 m y un desnivel de 219 m, con un recorrido principal de 4.500 m en dirección norte-sur hasta la boca sur de la Cueva del Gato a una altura de 423 metros, justo en el río Guadiaro. La belleza y dificultad de su prospección han atraído a espeleólogos y a amantes de los deportes de aventura de todo el mundo.

Otras cuevas dentro del municipio de Benaoján son la Cueva de la Higuera y la Cueva de los Alfaques. Esta última se ubica en las últimas estribaciones nororientales de la Sierra del Palo y ella destaca su gran boca de entrada con una anchura de más de 20 metros, tras una galería de 30 metros se accede a una gran sala de cuyo techo parte una chimenea a una serie de pequeñas galerías.

Rutas de Senderismo por Benaoján

Para conocer más allá de las cuevas, Benaoján te ofrece distintas rutas de senderismo por las diferentes zonas del municipio, aunque algunas de estas rutas te llevan a parar a estas cuevas. Ese es el caso de la Ruta Estación de Benaoján – Cueva del Gato que te lleva hasta la Cueva del Gato.

Dos de las rutas que pasan por el municipio de Benaoján, pertenecen a dos etapas de la Gran Senda de Málaga, la cual conecta municipios a través de senderos rurales.

Etapa 24, Ronda – Estación de Benaoján – Es un itinerario de 12,8 km que comienza en Ronda, bajando a la base del Puente Nuevo que se encuentra sobre el Tajo de Ronda. Buena parte del sendero discurre en paralelo al cauce del río Guadalevín-Guadiaro, donde, cerca de la Estación de Benaoján, podrás contemplar las aguas subterráneas que surgen del interior de la Cueva del Gato.

Etapa 25, Estación de Benaoján – Jimera de Libar – Una ruta de 9,3 km, de gran belleza que discurre entre encinas, quejigos, chopos y fresnos por un sendero paralelo a la línea férrea de Bobadilla a Algeciras y al río Guadiaro, en el que es habitual poder contemplar el descenso en kayak sobre sus aguas.

De esta última modalidad existe una ruta acuática que podrás realizar haciendo piragüismo, así como mediante otras modalidades. Una ruta que transcurre por el río Guadiaro, dentro del municipio de Benaoján y que va desde Estación de Benaoján hasta Estación de Jimera de Líbar. Podrás iniciar el recorrido en una pequeña presa conocida como Charco de la Barranca, en la Estación de Benaoján. A partir de este punto se suceden los rápidos, los obstáculos y estrechamientos del río, siempre rodeado por una vegetación de ribera exuberante, hasta llegar al Centro de Piragüismo “Vagones de Jimera”.

Otro deporte que destaca en Benaoján es la escalada, con multitud de lugares preparados para ello.


PEÑARANDA DE DUERO: pueblos medievales de España

12 noviembre, 2020 at 10:02

Peñaranda de Duero es un pueblo medieval del sur de Burgos a la vera del río Arandilla, afluente del Duero, y limítrofe de las provincias de Valladolid y Segovia.

Esta hermosa villa a pesar de su pequeño tamaño encierra un gran conjunto monumental con cantidad de edificaciones medievales y renacentistas.

Su arquitectura popular es además muy interesante, ya que por sus calles hay casonas y palacetes salpicados entre sus interesantes construcciones de adobe y entramado de madera. Es un pueblo que te permite transportarte en el tiempo y creer que en cualquier momento va a aparecer un caballero montado en su caballo.

Las viviendas populares, unas de las más bellas y conocidas de La Ribera, están construidas con adobe y entramado de madera, de poca profundidad y dos plantas, más un sobrado abuhardillado. La planta baja se destinaba a lagar y otros menesteres, mientras que la superior albergaba la cocina y los dormitorios. También contaba con sótano para acceder a las bodegas subterráneas que se distribuyen por todo el espacio urbano. En la fachada principal era muy común la existencia de balcones de madera, algunos de gran tamaño, a modo de solanas.

No hay nada más que llegar a la localidad para darse cuenta que hemos llegado a un lugar que tiene un importante legado arquitectónico e histórico, pues la entrada en su plaza nos muestra una vista que difícilmente olvidaremos con la ex Colegiata a nuestra derecha, el palacio de los Condes de Miranda a la izquierda, el Rollo Jurisdiccional casi en el centro de la plaza y el castillo al fondo sobre una colina.

Te recomendamos acercarte a la Oficina de Turismo para recabar información sobre los lugares a visitar e incluso ver la posibilidad de entrar tanto en la ex colegiata de Santa Ana, como en el Palacio de los Condes de Miranda. Ambos lugares sin duda valen la pena entrar y se hace con visita guiada. Te dejamos el enlace para que consultes horarios y tarifas.

Además de las grandes obras congregadas en el casco histórico del pueblo, merecen ser mencionados otros edificios religiosos importantes situados en las afueras. Entre ellos se encuentra el convento de las Madres Franciscanas Concepcionistas, fundado por los Condes de Miranda en 1558, con un destacado techo artesonado de estilo mudéjar.

Asimismo, en el siglo XVI fue fundado el Convento del Carmen por don Juan de Zúñiga y Avellaneda, típico edificio carmelitano en cuya fachada aparece la imagen del Santo patrono flanqueada por monumentales columnas y dos grandes escudos de los fundadores. En su interior se custodian interesantes retablos y pinturas del siglo XVII.

En Peñaranda se encuentra además la farmacia más antigua de España todavía en funcionamiento (La Botica de Ximeno), fundada por Lucas Ximeno en el siglo XVIII. Por ella han pasado ocho generaciones de una familia. Tiene botica, laboratorio y jardín de plantas medicinales. Las visitas son con reserva.

Origen e Historia de Peñaranda de Duero

Etimológicamente, su nombre significa ciudad de la peña y el río, lo cual alude a su emplazamiento de carácter estratégico en lo alto de un cerro.

Peñaranda de Duero no siempre perteneció a la provincia de Burgos, pues desde su repoblación posiblemente a primeros del siglo X, fue perteneciendo a varios lugares, desde el alfoz de Clunia, hasta la provincia de Segovía, pasando por San Esteban de Gormaz. Fue en el siglo XIX cuando definitivamente se integró en la provincia de Burgos.

A comienzos del siglo XIV, una vez asegurado el dominio castellano, Fernando IV entregó la villa a Fernán Ruiz de Amaya, quien, a su vez, la venderá al infante Don Pedro, hijo de Sancho IV, en 1311. En tiempos de Alfonso XI, la villa queda vinculada a la familia Avellaneda, Condes de Miranda, los cuales contribuyeron notablemente al enriquecimiento de la villa mediante la construcción de las principales obras arquitectónicas.

El castillo de Peñaranda de Duero

El castillo original era del siglo X y el que vemos hoy en día es una importante remodelación que tuvo lugar en el siglo XV.

Tiene gruesos muros de sillería y en el centro destaca la torre cuadrangular del homenaje y otros tres torreones cúbicos, dos de ellos a los lados del arco de entrada. En el interior de la torre del Homenaje se encuentra el Centro de Interpretación del castillo.

De aquí partía la muralla que rodeaba Peñaranda de Duero, de la que hoy solo se conserva el arco de Las Monjas.

Plaza Mayor

Nada más atravesar una de las puertas de la muralla, dentro del casco histórico, sobresale por su belleza la Plaza Mayor, obra del siglo XVI, con casas con soportales.

En uno de sus extremos sigue manando agua de una antiquísima fuente ya existente en la decimosexta centuria y reparada por Alonso Gil en 1663. En este singular espacio se reúnen los principales atractivos de la villa: la esbelta Colegiata de Santa Ana, el palacio de los Condes de Miranda, también llamado Palacio de Avellaneda, y el hermoso rollo de justicia.

COLEGIATA DE SANTA ANA

Presidiendo la plaza se alza majestuosa la fachada principal de la que fuera Colegiata Abacial de Santa Ana gracias a la Bula Pontifica concedida por Paulo V en 1605.

La ex-colegiata es una de las joyas de la plaza. Su construcción comenzó en 1540 y fue costeada por la viuda de Francisco de Zúñiga y su hijo.

Su portada es de un estilo barroco clasicista, imitando un retablo, con imágenes de santos entre los que destaca en la parte superior superior Santa Ana y los escudos de los Zúñiga y Avellaneda.

Las escaleras que nos conducen a la iglesia están rodeadas de ocho columnas de mármol, traídas de Nápoles junto con los bustos de emperadores de la fachada. La torre mide 65 metros.

En el interior llama la atención el cimborrio de 42 metros de altura, y como decoración, el órgano y el retablo neoclásico de Ventura Rodríguez de 1783.

PALACIO DE AVELLANEDA

La otra gran joya arquitectónica la constituye el Palacio de Avellaneda, encargada por Don Francisco de Zúñiga y Avellaneda, tercer Conde de Miranda, a comienzos del siglo XVI, considerada como una de las mejores obras renacentistas de la comarca.

Su patio interior de doble arquería tiene dos plantas y en el centro un pozo. Cabe destacar del interior la escalinata de subida, el Salón de Embajadores y los artesonados mudéjares y renacentistas, azulejos y yeserías.

ROLLO DE JUSTICIA

En la plaza vemos también el Rollo jurisdiccional de estilo gótico flamígero, declarado en 1931 monumento histórico artístico. Se encuentra sobre tres escalones y se pueden apreciar, viendo el diferente grado de deterioro, las diferentes épocas en las que fue hecho. Se usó como picota para ejecutar condenados y si nos fijamos bien podemos ver el hueco para sujetar su cabeza así como los agujeros en las cabezas de león para las argollas donde se enganchaban las de cadenas que los sujetaban.

Este no fue su emplazamiento original, ya que como viene siendo habitual se encontraba en un cruce de caminos a las afueras de Peñaranda, fue traído a la plaza en 1959.


NÍJAR: los pueblos con más duende de Andalucía

16 octubre, 2020 at 9:13

Níjar es un precioso pueblo almeriense incluido en el listado de la Asociación de Pueblos Más Bonitos de España, que se encuentra a un paso de uno de los espacios naturales más bellos del país, el Parque Natural de Cabo de Gata.

Níjar lleva habitado desde la prehistoria y, si bien no tiene grandes monumentos, sí tiene una estampa fabulosa. Sus laberínticas y estrechas calles repletas de casitas blancas enriquecidas con los colores de las macetas es todo un espectáculo.

Situado a las faldas de Sierra Alhamilla y a 300 metros sobre el nivel del mar el, pueblo de Níjar ha visto el transcurrir del tiempo y el  paso de diversas culturas entre las que destaca el periodo musulmán, que dejó una huella indeleble en el trazado de sus calles, arquitectura, gastronomía y artesanía. Como anécdota destacar que la rendición de Níjar (Nixar) ante los Reyes Católicos se produjo en 1488 y escenas de estos hechos aparecen reflejadas en un relieve de la sillería baja del Coro de la Catedral de Toledo.

El pueblo de Níjar puede ser admirado en su totalidad desde un mirador inmejorable: La Atalaya (torre vigía), ubicada en un promontorio de fácil acceso.

Níjar es pueblo artesano en el que la cerámica, el esparto y las “jarapas” tienen total protagonismo, donde una vez más el pasado árabe queda patente en su fabricación en los talleres que aún perviven.

Para los amantes de los monumentos queda en el mismo pueblo la iglesia de Santa María, del siglo XVI y fuera del centro urbano puedes visitar los castillos de San Felipe y de San Román. Sin olvidarte en ningún momento que te encuentras en el Parque Natural del Cabo de Gata, con su emblemático faro y las torres de vigilancia que encuentras por toda la costa.

En Níjar comerás de lujo auténtica cocina almeriense y de la mejor calidad. Tienen gran fama los tomates de la zona, así como las gachas y las migas, el jamón, la morcilla y los embutidos en general. No te pierdas los caracoles en salsa o el mítico gambón rojo porque son una delicia. ¿Y de postre? La leche frita aquí adquiere un sabor especial.

La Jarapas de Níjar

La confección de las coloridas jarapas se sigue llevando a cabo en los talleres de las propias tiendas, por lo que el visitante que se adentre en uno de estos comercios podrá ver por él mismo los entresijos del telar con el que se transforman los retales sobrantes que llegan desde fábricas de toda España -antiguamente se usaban trapos viejos- en alfombras, mantas, colchas o cortinas. Una tradición que se remonta a la época musulmana de esta región y que es característica de la Andalucía oriental.